9 de diciembre de 2015

Llegar a ser

Sus pasos hacían eco en el silencioso auditorio. 

Caminaba descalza, insegura. Su violín reposaba en su mano y su miedo en su alma.
Esos miedos que amenazaban con ahogarla y no le dejaban respirar. No le dejaban vivir.
Pero estaba cansada. Quería entenderlo. Conocerse. Comprender. Deshacerse de esas lagunas que nublaban su mente rota. Temía la respuesta, pero esa incertidumbre la estaba matando.
Sacudió la cabeza y se decidió a intentarlo. 

Con paso decidido, se plantó en medio del escenario y lentamente subió su violín a la altura de su barbilla. Se recostó sobre el y, delicadamente, dejó caer el arco por una cuerda, obteniendo una débil nota que se apagó tan rápido como vino. Arrugó la frente y lo intentó de nuevo. 

Esta vez el sonido fue más persistente y rasgó el silencio, aunque temeroso. Como si pudiera despertar fantasmas del pasado; sus malos recuerdos.

Poco a poco empezó a balancearse sobre sus tobillos, mientras la música llenaba sus oídos. Era un vaivén explosivo de notas y sentimientos acumulados en su interior, que luchaban desesperadamente por salir. Pero tenia que dejarlos ir, a pesar del dolor que le causaba aquello.

Así, nota a nota, recuerdo a recuerdo, lo dejó salir todo, fusionándose con la magia que creaba. Y esos vacíos que habían habitado en ella durante siglos, ahora empezaban a llenarse. A cobrar sentido.
Empezaron a salir las respuestas, en forma de lágrimas, que acariciaban su rostro hasta caer al suelo con un ruido sordo, ahogado por la explosión de vida que tenia lugar en esos momentos.

Cerró los ojos y tocó más fuerte, intentando silenciar las voces en su interior. Esos recuerdos que desfilaban por su mente como una extraña película sin sentido. Cada nota vibraba y la transportaba a otro mundo. A otra realidad. 

Y así, empezó a elevarse en medio de aquella arisca tormenta. Y lo sintió. Ese era su lugar. Era allí dónde pertenecía.
Lo que siempre había soñado; lo que siempre había añorado; lo que nunca había dejado de ser.

Lo comprendió cuando vió que empezaba a desaparecer. Lo supo cuando ya no sabía donde terminaba la música y empezaba ella. Y entendió que siempre lo había sabido, aun sin darse cuenta, en lo más profundo de su ser.

Pues ella era esa canción.

Esa canción que guarda cada uno en su alma.

Esa canción que nadie olvida.

Esa canción que solo quería ser escuchada.



No me preguntéis por que ese nombre. Simplemente se tenia que llamar así :)